martes, 21 de abril de 2015

Día 11 - Visita a la Plata

Llegué a las 6:10 al auto que nos estaba esperando frente a centro médico, Vero me estaba esperando dentro junto a otro chico colombiano que se quedó dormido todo el camino y quien nos llevó fue el Daniel ___. Tenía tanto sueño que estaba acomodándome para dormir cuando el misionero nos dijo: ustedes también van a dormir? Porque ayer lleve a dos chicas peruanas que se quedaron dormidas todo el camino (refiriéndose a Irene y Sarita). 
Nos causó gracia le comentario y le dijimos que también éramos peruanas. Nos contó un poco de la historia de PDV, el como él llegó a ese lugar, su testimonio y cómo fue su primer campamento en Monte, una de las peores semanas de su vida, sin embargo el aguantarlo valió la pena.

Él es un deportista que le apasionaba el fútbol, como la mayoría de argentinos. Un día se juntó con su equipo para jugar y en el equipo contrario estaban dos alumnos de PDV. En medio del partido se armó tremendo lío el cual fue iniciado por él, al terminar ambos equipos tenían que estar presentes en un asado que se había organizado por el encuentro. Así que no le quedó de otra más que sentarse con todo el grupo, mientras comía se le acercaron los dos chicos y le hablaron acerca de su actitud, y que compartieron el evangelio, estaba tan molesto que los detuvo y no quiso escucharlos, por lo que los chicos no insistieron pero a cambio lo invitaron a jugar en la propiedad, le contaron que se acercaban los campamentos y tenían una cancha enorme y que era libre de visitarlo cuando desee en el verano. 
Ese verano no tenía planes y lo único que quería era jugar fútbol, así que una semana agarro sus cosas y se fue al campamento, al llegar no conocía a nadie así que se fue para el kiosko a compra algo y vio un grupo que jugaba fulbito de mesa, se acercó y les preguntó si podía jugar con ellos, uno de los mayores le responde que solo jugaría si era mejor que los demás, sino no valía la pena, su actitud desafiante lo impulsó a querer jugar y ganarle como sea. Iban para los 10 puntos empates y la misma persona le dice que si le ganaba la partida le obsequiaría algo, a lo que Daniel dijo que le ganaría aún sin premio por delante, luego de dos jugadas ganó la partida.
La otra persona le dijo que luego le daría el obsequio pero que ahora estaba tarde y tenía que irse a alistar. Él se sintió decepcionado pero con el hecho de haberle ganado le bastaba, al salir de ahí no tenía más motivación así que decidió irse, cuando de pronto se encuentra con uno de los alumnos que lo invitó al campamento, este lo anima a quedarse a la noche de fogata, que tocaba ese día, de tanta insistencia aceptó. Ya en la reunión, la música y el tiempo con los demás le pareció fuera de lugar, fue una grata experiencia, cuando de pronto ve a quien estaba dando el mensaje y se da cuenta que es el mismo a quien le había ganado en el fulbito de mesa, José Jordan. 
Al terminar la reunión, se dirige a su auto para volver a casa y José le da el alcance, y le dice que tenía una deuda pendiente, saca una camiseta roja y le cuenta que esa fue la camiseta que más uso cuando recién comenzaron a construir la propiedad, le tenía mucho cariño y era muy valiosa para él, en esta ocasión se la daba como regalo y para pagar su deuda, luego de ello lo invita a quedarse al campamento por una semana sin pagar nada. Daniel se sintió tan comprometido que aceptó, total era algo gratis, nada perdía con quedarse un rato.
Esa semana le tocó estar en un cuarto con dos consejeros que lo perseguían a cada rato para que le contasen su vida y que aceptara a Cristo, eso causó que sintiera rechazo por la Palabra. A fin de semana José se acerca y le pregunta que fue lo que más le gustó, a lo que le responde que la laguna era lo mejor que había visto en ese lugar, así que él lo invita a quedarse una semana más. Daniel lo dudó por buen rato hasta que decide quedarse. Comenta Daniel que si fuese por él se iba corriendo del lugar, pero algo muy dentro le rogaba que se quedase por lo menos un día más, y así fue. A la semana siguiente con el corazón más dispuesto a escuchar el recibe a Cristo en su corazón y fue así como comenzó su relación con PDV.

Entre su testimonio y muchas anécdotas más de lo que pasó en este lugar junto a Rubén Matos y otras personas conocidas, fue mostrándome como Dios obró en su vida. Luego nos contó el cómo conoció a su esposa y cuando decidió quedarse como misionero y dejar todo lo seguro que tenía por lo cual había trabajado. En todo el camino se notó con gran entusiasmo al momento de hablar que realmente me quitaba las ganas de quedarme dormida solo por escuchar lo que tenía por contar. Luego de hablar mucho nos pidió que le contásemos nuestros testimonios a mí y a Verónica, le conté un poco acerca de mí, cuando acepté a Cristo y como llegué hasta Monte. Luego nos regaló un versículo: 

Mis ojos pondré en los fieles de la tierra, para que estén conmigo;
El que ande en el camino de la perfección, éste me servirá. 
Salmos 101:6

De regreso a la propiedad, nos invitó facturas las cuales probé por segunda vez. Igual que la vez anterior no me gustaron tanto más que una salada que era como un cachito de mantequilla. Llegamos justo para el culto de las 10:30 así que no me dio tiempo para siquiera ir al cuarto. En la clase de Norberto Giménez me costó mucho el mantenerme despierta, así que no pude prestar mucha atención al tema. Recién en la hora de biblioteca pude repasar un poco de la clase. 

Por la noche nos juntamos todos los peruanos, los que habían hecho ministerio en el verano, los que participaron en el viaje misionero y lo que tienen el deseo de ir en este año. Presentaron a Bryan como el jefe de UME y a Pedro como el subjefe, compartimos un poco de lo que fue este verano y luego oramos por grupos por Perú, fue un lindo tiempo. Por otro lado nos organizamos para lo que se viene la próxima semana, me pidieron que ayude con algunos videos que necesitaban presentar y por último celebramos el cumpleaños de Angela (Panameña).

Por alguna razón hoy te extrañe muchísimo más...

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